-
Mal-trato.
Cuidado conmigo, cuidado con lo que dejas de ser, que me voy dando cuenta. Cuidado con ponerle más de dos cucharaditas al café, con no disfrutar lo que cocino y con no aprovecharte de mí cuando tengo falda. Cuidado con la guanábana, el arroz con leche, el hígado, las brevas y los malos besos, me dan alergia. Con las tardes de domingo que son mías, con despertarme, con reducir el tiempo que me demoro en la ducha, con no tender la cama ni recoger lo que dejaste mal puesto en el suelo. Cuidado con recordarme un sujeto del pasado o una sujeta que esto es un trato: el presente es en la medida que no traigas a mi reloj otros tiempos. Cuidado con escribir lo que no sientes, con no tener suficiente sexo, con quedarte dormido en las películas o simplemente quedarte dormido antes que yo. Cuidado con traer a mi cama otros recuerdos, con hacerme huevo de desayuno, con no llevarte bien con mi hermano y con llevarte demasiado bien con mi papá, cuidado. Cuidado con odiar a los caballos, con pensar el línea recta, con las ideas cortas y sinsentido, con decirme qué hacer, con no bañarte conmigo, con pretender que soy del todo tuya, con no saber quien es mi mejor amiga, con no saludar al portero, con no jugar con un niño, con que no te guste del todo el chocolate. Cuidado con criticar mis pecas, con decirme “gordita”, con los celos. Cuidado con tener demasiado cuidado, que pensándolo bien, hasta soy fácil de llevar.
Putamente desalentada
Romántica, aventurera y erótica. Se incomodará cualquier olfato al mirarme. La boca grande, signo de exceso, los ojos flojos, caídos, como si las pestañas cargaran la irracional hipocondría de un domingo. Ante la más simple suposición de lo que soy constará la injusticia de predecir mi carcasa, mi armadura, esa que tantas veces olvidé ponerme. Inestable como las manos antes de un beso, analítica, egocéntrica, impulsiva, sin miedo a prostituir lo que escribo a precio de nada. Diplomática, soñadora, tolerante, arriesgada. Con caprichos hasta para fumar. Familiar, popular, competitiva, seductora por naturaleza, simpática por supuesto, curiosa por genética, gamberra cuando quiero, revolucionaria, espontánea, exploradora, indecisa, sarcástica. La bohemia me pinta la cabeza con tintes capitalistas. A veces entusiasta, no preguntes si sexual, date cuenta. Impaciente, libre como no ves, terca, académica, profunda, poética, escéptica, no creo en las configuraciones de palabras que no puedo tocar (lo bueno es que hasta ahora el amor se toca todavía). Altanera, abstracta, apasionada, honesta, insatisfecha, vulnerable como la parte de atrás del cuello, sola, mentirosa, esotérica, complaciente solo en asuntos que me convienen. Mi personalidad es tan adictiva a los vicios como yo a ella, buscapleitos, defensora, coqueta hasta con mi género, equilibrada. Viviré de romances cortos por incompletos. Musical. Combinaré a la perfección la amistad con los amantes, conoceré las maneras de sanar mis vacíos, testaruda, impaciente, trataré de que discutamos tonterías solo por estupidizarnos de vez en cuando. Feminista fálica. Pongamonos de acuerdo y te besaré cada lunar hasta que aparezca un nuevo problema. Y por lo específico, para que no vuelvas a preguntar quien soy, te diré: no me gusta la guanábana.
TE QUIERO TE APORRIO
Pude decir "hijo de puta amor, y "hijo de puta asesino" y ahora te lo digo en la cara, el mas hijo de puta sos vos. Me hice adicta a la palabra "hijo de puta". Una de esas que no llega sola, se añaden felizmente otros adjetivos como respondiendo preguntas de un fácil crucigrama. Cerdo manipuladorcito de palabras que ni puedes pronunciar bien, porteño de ego, impostor de los cojones, creador de mierdas cerebrales parecidas a la bulimia, autosuficiente, convencido, coqueto sin creatividad y tras de todo perdedor de poker.
Un asesino de vidas sin ninguna neurona con grasa, pedante, esqueleto, bolsa de pellejo, feo como una navidad y desconfiado como una tía virgen. Ladrón de todo, abogado de crisis, preservativo roto, borrachera de mamá, taxidermista amateur de pescados muertos, estaca de lata y tras de todo mal polvo.
Culo plano, parece que llevas sentado años, mentiroso, resbaloso, pretensioso, sabelotodo de mierda, diccionario que tuve que dejar por falta de buenos significados, pecuecudo,, tan tonto como este insulto.
Pareces cactus mal crecido y tras de todo no sabes tocar, pies torcidos, raro, mal nacido. Estúpido cabezón, una vaca es más rápida y tiene mas sentido de vida, pijasuave, no te quiere ni tu madre, te tropiezas con tus propias tonterías y piensas con la entrepierna.
Definitivamente infectado por dentro, te ves y hueles a pecueca, a patada, a fino papel higiénico usado, jorobado, alopécico, mandamás, marxista, puto como una gallina, menuda pieza de cerebro, pelmazo, perista, vecino de Marbelle ¿ya dije mal polvo?
HIJO DE PUTA AMOR
No soy realmente la mujer que te inventas.
No soy la que ves hoy ni la que crees que veras mañana, probablemente no soy si quiera la que crees conocer, tal vez no soy.
No soy porque no empacamos la misma maleta, no soy porque llevas a cuestas un maletín de inmediateces y no crees en las eternidades, no soy porque en mis desórdenes y mis distracciones me gusta pisar firme y la firmeza no está precisamente en tu ombligo.
No soy lo que creo que soy. Soy la que sueña con un hombre distinto a vos, con un hombre más libre y menos apegado a la vida. Soy la que cree que en cinco años podré conseguir todo lo que soñé hace otros cinco.
Soy la que fuma, la que promete que dejará de fumar, la que dice que no tendrá hijos pero adora los niños, la que ríe cuando es demasiado imprudente reir, la que llora cuando nadie tiene que llorar, soy la que escribe en las noches porque cree que el día es demasiado iluminado para escribir, la que cree que la luz no deja ver, soy la que pinta a veces pensando en la abstracción que me han dejado tus pensamientos, la que por alguna razón soñó con alguien como tú cuando estaba más joven y hoy que lo tuvo debe parar de soñar.
No soy ahora lo que debí ser. Debí haberte encontrado más tarde, cuando los destinos estuviesen preparados para encontrarse, cuando los ojos se miraran y se pudieran prometer realidades y no fantasías adolescentes, debí haberte encontrado cuando por decisión y condición me hubiese permitido salir de esta jaula vestida de montañas, debí haberte besado cuando el mundo ya conociera de mis huellas, debí haberte encontrado más tarde, cuando fuera yo la viajera y fueras tú el que se quede.
No dejo de pensar en ti. En que inventarte como me inventaste fue un error hermoso que cometimos. Puedo mirarte por siempre sin tener que abrir los ojos, puedo sentirte cerca cuando recuesto mi cabeza en las manos que también te llevaste, puedo sentirte respirar en los labios nuevos que por naturaleza buscan los míos ignorantes de que no he dejado de pensarte y quizás no dejaré de hacerlo hasta ver una nueva película que me prometa otro nuevo distinto a ti.
Maldita sea el cine que te inventó, maldita seas tu que al fin de cuentas existes. Podría escribir noches enteras, podría destruir este teclado sin repirar ni pensar en que viene después de la próxima coma, podría simplemente quedarme en silencio y esperar a que la vida vuelva a prometerme una vez más una nueva vez.
Sonrío lo mismo y para algunos simplemente estoy bien, no me ha dado duro como dirían algunas amigas, soy demasiado joven para enamorarme pensaría mi mamá. Ninguna historia se puede contar a esta edad pero yo pienso que a esta edad es cuando puedo contarlas todas. Tengo que responder en unos cuarenta años a la imbécil pregunta de que recuerdo, te recordaré a ti y a lo que hiciste con mi juventud en tan poco tiempo.
Se te olvidó llevarte cuando te fuiste la esperanza de volverte a ver. Prometo no decirle a nadie que realmente lo pienso, tal vez no he pensado que te fuiste del todo, tal vez simplemente conservo la imagen de unas cuantas fotografías que pasan por mi cabeza donde todavía estamos sonriendo. No pasa nada, no habrá nunca una fotografía donde nos despidamos por siempre, donde te bese el ojo y te diga: feliz vida.
¿Ya dije que puedo seguir escribiendo?
Tengo ganas de tocarte otra vez un poco más que la última. Sentir que fuiste real porque cuando te tuve eras la materialización de mis ojos dormidos, eras mi sueño. Privilegio de mis labios, horizontales y verticales, haber padecido un cuerpo como el tuyo. No dejaré de pensar en que fui una isla más en tu viaje marinero. Escucharé las promesas que nos hicimos, esas que se hacen los que no creen en un mañana sino en un presente eterno, para no pasarme por el recuerdo la necesidad de saber que habrá una lista inmensa de mujeres que te esperan.
Eres una mirada inolvidable, eres un beso escondido, eres una eternidad que se despide, un sueño que no volverá, el borrador de todos los demás. Eres el mejor instrumento, la mejor música, eres lo que tengo y lo que no, lo que nos parecemos y lo que dejamos de ser cuando estamos juntos. Eres lo que no soy y lo que no tengo.
Modificaré mi mañana porque llegaste demasiado pronto para cumplir un sueño que estaba para más adelante. Te guardaré en la cajita del Por siempre para que acompañes a otras de mis debilidades. Nunca me preguntaste si te quería, lo diste por hecho, nunca te lo dije tampoco. Es hora de que lo diga, tengo lagrimitas que te lloran de vez en cuando pero las ganas de tomar un cuaderno y pensar en mi futuro no me dejan pensarte. No tendré historia como la tuya y nunca escucharé un cuento parecido.
Te quiero, si algún día preguntas, te quiero más de lo que planeé quererte. No importa los que estuvieron antes de ti, ni durante, importan los que podrán superarte si es que alguno lo logra. Te quiero, si algún día lo dudas. Te quiero guardar por siempre para contarte como mi mejor historia, como el mejor romance, el que no deseo olvidar, ese que no conocen los esposos ni los hijos, pero conocen los sobrinos y los mejores amigos. Te quiero, te quiero como el mejor de los olvidados, como el que nunca planeé olvidar, te quiero como a nadie he querido y como nadie se ha dejado querer.
La eterna leyenda del hombre libre, el que se va y jamás se queda, por más que pueda o lo desee. El libre que te da libertad el que te permite serlo sin pensar en que pasará el próximo minuto. El que te viste y te desviste en cualquier lugar, el que te ata a una eternidad que no existe y luego es tan fugaz como un olor, o cualquier sonido irreconocible. El que se va y se queda y no se deja querer porque no lo ha preguntado, la leyenda del que no necesita toda tu información, le basta tu mirada, los asuntos que reflejas, la tristeza que sin querer se te nota, las letras que escribes, los besos que le das, la desnudez que no te averguenza, la sensibilidad que te depsierta la luna, el escalofrío que te da un beso en el cuello. El que no necesita saber cuanto tienes, de donde vienes, que debes... pero si necesita saber para donde vas.
Te debo una historia, compañero. Me debes mi infancia, mi adolescencia, y una parte de mi juventud. Quedate con ellas, pero regresá algún día, cuando yo camine de la mano con un tipo que no me convence y ya haya parido perros y gatos porque fingí una esterilidad para evitar el compromiso. Regresa y ojalá sea bien tarde cuando lo hagas, cuando tengamos vidas mucho más distintas, menos probabilidades de estar juntos y ningún país en común. Regresarás cuando empieces a creer en un Jesucristo y yo cuando soporte medianamente alguna religión. Entonces aprenderé que al fin de cuentas nunca regresaste, que la historia por corta se hizo perfecta y que las ganas de volverte a ver me duraron la eternidad y se gastaron con la cobardía de tomar cualquier avión y salir a buscarte.
No vuelvas nunca te lo suplico, pero dejame de hablar y decime que no fui importante, no me prometas futuros que no los necesito, decime que éramos tontos cuando nos conocimos, que no nos necesitabamos y que confundimos lo que la gente llama amor, decime que nos equivocamos, decime algun día que tienes a una chica lejos de aqui, ý que yo realmente nunca fui importante. Deberías decirme esto para salirte de mi cabeza, no me prometas lo contrario, que aqui estoy, escribiendo, como si todavía existieras como si no te hubieras ido y por lo tanto no te hubieras muerto. Maldito el momento en que te conocí, porque cambiaste lo planes de lo que venía para mí, maldita la hora en que me envejeciste cuando te fuiste al hacerme más joven cuando te tuve, deberías irte y no regresar, cambiar tu sexualidad, tu mundo o tus miedos, así yo me quedaría aqui pensando que nadie volverá a robarse tanto de mi tiempo. Odiame que hoy te odio, y mantenete al margen de mi recuerdo. Te odio para evitar quererte demasiado, te odio a vos, a tu ombligo, a mis fotos, a nuestra juventud, a la maldita coincidencia, a la distancia, al vacío, al abismo.
-Como vas de abismo
-Todavía no toco fondo
-Puede que no haya fondo hermano.
tasa de nataliedad....
No te puedes ir de esta ciudad, le dijo. Un bus esperaba. Eran al fin las nueve de la noche del día que había pospuesto desde que la conoció. Le dio un beso largo y uno corto, la miró cerrar los ojos por última vez con las ganas de imitar con un beso el último orgasmo que se debieron. Que tengas una feliz vida, le dijo ella. Sus ojos permanecían cerrados, haber si con esta estrategia las lágrimas se ocultaban un poco. Los de él también, con el mismo propósito. No es hora de llorar, le dijo él, y se abrazaron. Tienes que irte de esta ciudad, un viaje te espera, le había dicho antes. Él le respondió que podía quedarse un tiempo más, tal vez esperar las ferias, tal vez inventar un negocio en una cultura que no le pertenece, tal vez irse con ella, tal vez definitivamente olvidarse mutuamente.
Habían acordado no enamorarse. Cuando él la vio por primera vez ella tenía en su cabeza la desgracia de algún tipo que cree que por utilizar batita puede jugar con la salud mental de las personas. Él le sonrió para que ella sonriera, ella lo observó sabiendo que no pertenecía a su pueblo. Hola. Hola. ¿Sabes donde queda cualquier cosa? Esta es la calle de las cosas cualquiera, a la esquina doblás, ahí debe estar lo que estas buscando. Ven conmigo, podría perderme. Encontraron las cosas cualquiera. Una salsa barata de fondo los sacó a bailar, ella no sonrió porque no le dio la gana, él le dijo rebelde, ella le dijo tonto. Él le dio un beso largo y uno corto. Ella se fue, él no entendió. Se vieron otro día, la casualidad de la vida los visitó cara a cara. Ella tenía la pesadilla de haber sido infiel, él tenía la pesadilla de querer repetir aventura en un viaje donde los soldados no deben repetir romance. Ella le dio un beso, uno largo y luego uno corto. No tuvieron tiempo de ser amigos, no tuvieron tiempo de comer helado, pretender conocerse, saber de sus familias, visitar a una amigo enfermo, viajar al pueblo más cercano. No tuvieron tiempo sino para los dos, para caminar de la mano y no soltarse por más peligro que se presentara en la mitad, pretender que eran el mismo cuando hablaban lenguajes distintos. No tuvieron tiempo de escribirse porque era mejor mirarse, las fotografías sobraron, las pastas tocaron de banda sonora, el cigarrillo dejó de ser el vicio principal. Tuvieron horas para infectarse el uno del otro, para intentar unir dos continentes que no tienen la mejor relación, para creer que Jesús alguna vez fue judío, para oler distinto porque se alimentan distinto, para vestirse y desvestirse cuando pudieron, donde pudieron, sin miedo a ser vistos. Te gusta con la luz prendida, a mí también.
No creía ninguna de sus palabras, era imposible creerle a un viajero, era imposible creer en lo que sucedía, en la realidad del tiempo cuando estaban juntos, en la sangre que no sabía si derramarse o congelarse para siempre. Habían acordado no enamorase pero los contratos con el corazón no funcionan.
No te puedes ir de esta ciudad, le dijo. Un bus esperaba. Eran al fin las nueve de la noche del día que había pospuesto desde que la conoció. Le dio un beso largo y uno corto, la miró cerrar los ojos por última vez con las ganas de imitar con un beso el último orgasmo que se debieron. Que tengas una feliz vida, le dijo ella.
Agresiva. Así estoy, blanca, pecosa y agresiva. Puedo hacer lo que quiera, no con quien quiera pero es presisamente porque no quiero a nadie. Tratas de inducirme al pecado, él cree que ya dejé de pensar en la estupidez que me estupidizó, ella me mira y opinará que soy demasiado alta, el profesor piensa que he perdido constancia, vos me querés, mi mamá que me enamoraron, mi tía que debería rumbiar más, mi papá menos, mi hermano no me piensa, vos me mirás, yo que asi estoy bien, todos que maduré depronto, vos me querés y me mirás. Saca una carta para mañana haber si en ella viene la despedida, andate patinando en tus infinitas ganas de un beso de espaldas a donde no prefieran como yo, un beso de frente. Decime que odias las fiestas privadas, que no te gusta la marihuana, que podés ser un perfecto asesino, quitame los miedos y ponelos afuera, decime que nunca te han gustado las chicas como yo, que a veces soy demasiado inconstante, que soy incumplida, que no tengo tiempo, que porque uso esos anillos, que porque todo tiene simbolismo, que no te gusta la Coca-Cola, que no te obligue a cepillarte los dientes cuando te despiertas, que no fume despues de hacer el amor, que me ponga los calzoncitos del otro día, que me quite los de hoy, que porque soy tan coqueta con mis amigos, decime, decime que no te gustan las chicas como yo, decime para irme feliz y caprichosa que definitivamente las chicas agresivas no están en tu lista, y que las pecas y la pálida tez no me ayudaron.
Antes de que temrine el día
6:30 am- Desayunaría dulces cansada de inventar “facturas” con una arepa de maíz figurando en mermelada.
(buscar “facturas” en terminología argentina)
7: 000 am- Le daría de comer a un gato negro andariego que manipula la ciudad desde un tejado, sin reconocer por razones de cliché soltería que ese peludo me pertenece.
10: 00 am- Serviría, por condiciones que le impongo a este cuerpo, la primera copa de vino del día y escucharía acordes más absorbentes en lugar de ocuparme con guitarras distorsionadas.
1:00 pm- No repetiría almuerzo nunca y en esos laboratorios gastronómicos que para entonces invente perfeccionaría con consejos de tono arrogante las historias caóticas de mis amigos.
3:00 pm- evitaría la siesta.
5:00 pm- Haría todo lo posible para no ver el reloj a esta hora, aunque mentalmente la consciencia de no visitar las manecillas me revelarían el secreto. Todo por no caer en la estupidez del atardecer ni recordar las ganas de un café y un cigarrillo.
7:00 pm- Pensaría en dejarme crecer más el pelo para presumir el color negro virgen e igualmente no me lo peinaría para mantener el vicio. Llegaría a casa, compondría en una guitarra española covers de rock and roll, compraría una película e intentaría por decimonovena vez hacer del yoga algo más espiritual.
10: 00 pm- Escribiría una estupidez en un blog más maduro que no se llame Anfetamina, tomaría un mate argentino o un té orgánico oriental y abriría las ventanas del estudio para ver las luces intermitentes de la noche.
11:00 pm- No pensaría en nadie, por eso nunca más me desvelaría,
11: 55 pm- Sabría que no tengo de qué quejarme, pensaría que antes lo había planificado así, que ahora todo es perfecto, que era justo lo que faltaba, que todo está bajo control, que “que bien”, de hecho volvería a escribir la segunda parte del artículo “antes de que termine el día”, así como por no dejar de envejecer soñando.
Se siente cerca y parece lejano, se viste de noche, se desviste nunca. Deja de respirar a veces, cuando por error se suspira demasiado. Huele a cuerdas de guitarra nueva, a letras acomodadas para la música, a sonrisas de vez en vez. No se que se siente, me acuso de eso. Sube los inocentes ojos a la luna, ridiculiza por error el amor evidente, llora con conductistas guiones de películas, se desvía de la realidad a la literatura, escucha soft rock y le gusta ver llover. Se siente distinto a la primera vez, si la hubo.
Ultimamente no tengo nada que escribir. Alguien me dijo que el amor romántico sólo era el amor incompleto. Que el amor no existe, que no se donde se pone el arroba, que miro a todos a los ojos y a quien debo mirar no lo hago, que me gusta los imposibles, que el amor no existe ¿ya lo había dicho? Lo justificaré: enamorarse produce cerebralmente la misma sustancia que la que produce un café o una anfetamina, la adrenalina que se expulsa es exactamente en la misma dosis que cuando subes a una montaña rusa sencilla, las mariposas no son más que pequeños escalofríos sexuales motivados por una pulsión que Freud explicaría mejor que yo, sentarse al lado del teléfono, dar un beso amelilesco, hablar hasta dormir, pensar en la otra persona el 90% del tiempo. Ya no, de hecho nunca más. Pasó en el cine alguna vez y todos lo quisimos pero nunca se hizo realidad, de hecho ya no hay teléfono sino mail, amelie nadie la conoce, me encanta dormir mientras me hablan con el único fin egoista de que me arrullen, y no pienso sino en mi el 90% del tiempo. El amor no existe porque se puede explicar quimicamente. No existe porque todos los que pertenecemos a esta ridicula red de blogs pretendemos que comentaran, no lo hacemos por desahogarnos sino porque nos digan "que bien" o "que tonto", o "este no me gustó". Todos tenemos intenciones, y amor no es más que la configuración de cuatro palabras que se ven bien bonitas. Un acróstico rebuscado, unas rosas en la portería, un perfume inoxicador, las ganas de abrir la puerta y saber que ya no se usa, las pretenciones de estar solos, las miradas distintas, el tono de voz cambiante. No existe, uno cree que sí, pero como lo dicen de muchas formas mis amigos, mis escritores, el Bailarín, es mejor un trago de algo. Ahora que dejé de gritar lo digo así: 1:21 pm llevo un mes, cinco días y cuatro horas sin saber de vos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
